No se si es bueno o es malo, un defecto o una virtud.
Esto implica muchas cosas y para mi, la más importante es la capacidad de sacrificio por y para el otro.
Mi pregunta es ¿Hasta donde hay que estar dispuesto a llegar?
Un buen equilibrio en la pareja está donde ninguno de los dos deja de ser YO porque el otro te acompaña. Tú cedes y yo cedo y así podemos seguir siendo dos YO que forman un NOSOTROS.
¿Qué pasa cuando uno de los dos no considera esto tan importante?
Pues pasa que el otro se convierte en en una sombra, una silueta oscura, sin personalidad... Se convierte en una extensión de su pareja y deja de lado planes e ilusiones propias para participar de las ajenas y eso cansa.
Esta situación provoca hacerse preguntas y eso no es lo malo. Lo malo son las respuestas que tú mismo te das y no te gustan.
Y lo peor de todo es que el otro YO lo sepa y aun así siga sin verle importancia y me atrevo a afirmar que el otro YO sólo tome como buena su postura... Eso no cansa, eso machaca.
Según escribo esta entrada dudo en publicarla porque cada vez que la leo me parece más dura y pienso que, tú que la estás leyendo, puedes sacar conclusiones que no pretendo.
Esto no mola mucho pero ahí está
No sacaremos conclusiones, pero si necesitas cualquier cosa cuenta con Blanca y conmigo
ResponderEliminarLlego un poco tarde...
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